lunes, 21 de abril de 2014

Tribus y activismo

Esta tarde he leído una entrevista a un señor mexicano, miembro del INAH, antropólogo y activista por los derechos gays. Me cayó bien de primeras (además contestó mi correo muy rápido, eso siempre lo pone a uno de buenas). En la entrevista hablaba mucho de cómo había sido para él ser gay y vivir en el mundo. Cuenta que con un amigo suyo tuvo una discusión acerca de si realmente era válido el término "orgullo gay" y la actitud que conllevaba. Su amigo decía que "él no había hecho nada para ser lo que era", y que por tanto no se tenía que sentir orgulloso de ello, de su condición. En cambio, este antropólogo piensa que sí es válido el concepto (no tanto por el concepto en sí, sino por lo que conlleva de distintivo y de lucha). Aceptarse y mostrarse gay es toda una lucha, una lucha contra el sistema, contra toda una serie de valores que se suponen establecidos e inamovibles y que de alguna forma se oponen e impiden el desarrollo de este grupo de gente, que de alguna forma sí tiene características diferentes, así lo sienten ellos, y quieren proponer algo diferente. Me llega muy de cerca esa lucha. La lucha de sentirse diferente, de saber que hay otro camino al que todo el mundo espera que sigas, y que ni siquiera tú sabes cuál es, pero en el fondo de ti sabes que tienes derecho a buscar. Cuando le preguntan: "Por qué no son lo que son y hacen lo que hacen entre ustedes sin ostentación, muy discretamente y en la intimidad? ¿Por qué tenemos que verlos? ¿Por qué nos obligan a enterarnos de lo que sienten, piensan y desean?", él responde:  porque el clóset es asfixiante y avala la homofobia; porque no nos da vergüenza ser como somos, porque nos aguantamos los miedos y porque tenemos el mismo derecho que ustedes a que nuestras vidas sean públicas y no censuradas. Nuestro orgullo es, antes que un mero calificativo, una emoción, un sentimiento y un hacer cotidiano. Y como toda emoción y sentimiento, sin duda tiene sus luces y sus sombras, sus trasparencias y opacidades, pero estamos trabajando todos para pintar de colores nuestro orgullo de ser... e incluirlos en esos colores a todos ustedes, porque somos sus hijos, sus padres, sus hermanos, sus primos, sus compañeros en esta vida... y sin duda, en ocasiones sus adversarios
La lucha quizás sea diferente, pero el sentimiento para mí es el mismo. No sé a dónde va el camino, no sé en qué termina ni qué tiene de bueno, pero sé que tengo todo el derecho a buscarlo y a sentirme orgulloso de querer encontrarlo, igual que un ingeniero se siente orgulloso al terminar su master, o un empresario cuando cobra su cheque mensual. Tengo derecho a sentirme orgulloso de hacer mi lucha, de serme fiel a mí mismo, de no quedarme en lo que hay sino seguir explorando, en mí y en el mundo. Orgulloso de saberme día a día avanzando y con misma proporción de posibilidades de ir hacia adelante por el camino o de darme de bruces contra una pared de fracaso. Orgulloso de asumir el riesgo, orgulloso, de nuevo, de serme fiel, porque ésa es mi gran lucha. Orgulloso de creer que hay algo en mí que vale la pena sacar y que los demás vean.
Esto surge en un momento en el que también es importante para mí la idea de tribu. Una tribu, en este caso, es un grupo de gente que tiene los mismos, más o menos, objetivos y preocupaciones y luchas y deseos y experiencias y puntos de vista que tú. Un grupo de gente con la que puedes hacer camino común. No tus dobles, no copias de ti, sino gentes que en algunos aspectos de la vida comparten planteamientos comunes y quieren andar un camino similar. Yo no los tengo, pero creo que es muy valioso si los encuentras, si lo trabajas. Creo que eso te puede dar mucha energía y apoyo, cosas totalmente necesarias. Es más, creo que sin ese tipo de grupo no se puede conseguir nada. Los humanos somos seres sociales e interrelacionales por naturaleza, cuatro cabezas piensan y sienten más que una. Solos no podemos avanzar, además no tendría sentido, el producto de nuestro trabajo es social, no individual, y si no, no vale la pena. Es uno de los grandes problemas del modelo laboral de hoy. Apenitas yo me estoy dando cuenta de esto, de cómo necesito compartir y tener apoyo en las cosas importantes para mí. De cómo las cosas sólo, o casi sólo, cobran sentido cuando se comparten. De alguna forma, te hace sentirte más inútil, más dependiente, menos autosuficiente. Pero creo que es realista, y una de mis máximas verdades es ver y aceptar la vida como es, intentando no engañarse.
Y de alguna forma, el activismo es una forma de tribu. Es encontrar a tus compadres, los que están en la misma lucha que tú, y no sólo regodearse en este encuentro, sino salir ahí  fuera, al mundo, y hacerse visibles. Puede que para uno no sea una gran diferencia, pero quién sabe quién puede necesitarlo, quién puede necesitar oír lo que uno tiene que decir. No es ser pretencioso, es asumir el camino que a uno le ha tocado, asumirse y mostrarse, porque todos aprendemos de modelos, de ver a los demás ser ellos mismos, por comparación con lo que son ellos y lo que creemos que somos nosotros. Y para mostrarse y ser, es necesario el orgullo de saber que vale la pena ser el que se es, a pesar de que sea difícil o diferente o no sea lo que todos esperan. Tal vez aceptación sea otra palabra, más humilde, pero no menos difícil de alcanzar, para este sentimiento al lucho tanto por pertenecer.

Entrevista con el tipo interesante:  http://www.aids-sida.org/archivos/LIZARRAGA-2012.pdf

Sobre las tribus: http://blog.sokanu.com/h/i/7860990-what-is-a-tribe-and-why-you-need-to-find-yours

Sobre los seres sociales: http://www.ted.com/talks/david_brooks_the_social_animal

Sobre aprender de modelos: http://www.ted.com/talks/hetain_patel_who_am_i_think_again

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