domingo, 20 de abril de 2014

Enamorarse depende de uno mismo

Tanto mi hermana como yo hemos crecido en una familia muy cariñosa, ambos lo somos, y rebosamos de ganas de amar y de poder canalizar toda esa energía amorosa que tenemos. Lo cual puede ser muy problemático. Somos de ese grupo de gente para la que las relaciones determinan la vida. Si estás en una relación y va bien, todo fluye, la vida es bonita y sólo quieres estar con la persona de quien estás enamorado, sólo te sientes realizado cuando estás amándola. Lo cual de por sí es un problema: nuestro sentimiento de plenitud necesita de un otro. Necesitamos querer a alguien para sentirnos completos. En general creo que es una característica del ser humano, pero en nosotros llega al extremo. Eso nos hace lo que somos en las relaciones: dependientes. Así somos y probablemente así seamos siempre, por mucho que vayamos a terapia y que pasemos por lo mismo una y otra vez. No se crean, ya no sufro tanto. Aceptarse es bueno.
Y creo que aceptarlo hace ver una salida. La enunciación sería así: "si con cualquier persona que sea mi pareja voy a ser dependiente, que al menos esa persona sea consciente de esa dependencia, la respete, la disfrute, la cuide y la atesore". Es decir, elegir la persona adecuada para estar con nosotros. Ya ese sólo concepto de elegir una pareja está fuera de nuestro sistema heredado de pareja. Nuestra mente educada así nos diría: "¿cómo vas a elegir? Uno se enamora o no se enamora, eso no se puede elegir. Creer que puedes buscar a una persona mejor que otra para ti es pretender que tienes la opción de recibir algo mejor de lo que te es dado. Confórmate con quien se enamora de ti, y no intentes buscar nada mejor" Es un pensamiento apabullante. Es lo suficientemente poderoso como para hacerte estar en una relación destructiva por años.
Hay algo que subyace detrás de eso. La idea de que nuestro amor depende de la otra persona. Es decir, que es el otro el que despierta el amor en nosotros, que de alguna forma es suyo porque él o ella lo hacen nacer, y no nuestro aunque nosotros lo sintamos. E-SO-ES-FAL-SO. El amor es nuestro. Es cierto que sólo se hace real cuando tiene alguien a quien dirigirse, pero nos pertenece, es algo que sale de nosotros. Lo que quiero decir es que cuando queremos a alguien, pensamos que sólo podríamos estar enamorados de esa persona, pero eso no es verdad. Sentimos amor por esa persona porque es la que está ahora, pero podría ser esa o cualquier otra que ocupara su lugar. Es difícil, casi imposible de ver cuando estás dentro de la relación, pero es así. Por eso hay que elegir bien, carajo. Hay que elegir bien de quién nos enamoramos, quién va a ser esa persona que DECIDIMOS que vamos a pensar que amamos como a nadie podríamos amar. Y lo vamos a pensar, cuando nos enamoremos lo vamos a pensar, va a ser diferente del resto del mundo e inevitable sentir que la necesitamos y que es ésa y no otra.
Así que dos pensamientos: uno, que el amor no se acaba cuando la persona amada se va, que la posibilidad de amar sigue ahí en nosotros, sólo hay que encontrar a alguien que nos reciba. Dos, que deberíamos elegir bien quién es esa persona que nos va a recibir, porque vamos a poner en él o ella poco menos que la fuente de nuestra felicidad en la vida. Porque así somos, seres que vivimos del amor, al menos nosotros dos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario