lunes, 8 de diciembre de 2014

Libertad de expresión


Soy un escritor de la era Youtube. ¿Qué significa eso? Primero, que me tengo que preocupar de cómo escribir todas esas palabras: youtube, facebook, whatsapp. ¿Las escribo en mayúscula o en minúscula? ¿Las escribo como se diría en español? ¿Uso eufemismos generales para hablar de ellas: servidor de vídeos, red social internacional, servicio de mensajería instantánea.
Además, todo lo que escriba está inscrito en una sociedad en la que existen éstos y otros mil modos de comunicarse al instante. Miles de personas pueden escuchar lo que dices, ver lo que haces o leer lo que escribes en el mismo momento en el que decides que están listos para ello. ¿Qué sentido tiene, entonces, todo el proceso de escribir, en la concepción tradicional en la que yo lo imagino? Tener una idea, sentarse a desarrollarla, pensar cuál es la mejor forma de que impacte al lector, trabajar en los personajes, corregir, borrar y volver a escribir, dudar de tu valía, hacer el esfuerzo sobrehumano de dejar a un lado la vergüenza y el sentido del decoro, decidirte a intentar publicarlo, buscar el lugar más adecuado para ello, y finalmente liberarlo y que deje de ser algo tuyo. Absurdo procedimiento cuando hoy se puede uno explayar y enviar al mundo lo que uno ha escrito, sin intermediación de nadie ni de nada más. Escribir en un blog, como yo hago, al final es eso, eliminar intermediarios del que escribe hasta el que lee. ¿Es mejor, o peor? ¿Se pierde algo? ¿Qué?

Me permito criticar estas formas de comunicación porque yo me veo a mí mismo en el otro bando, en el de los que escriben siguiendo todo un proceso ancestral y casi religioso, un rito. Quizás esa es la diferencia, que sigo creyendo en los ritos. Pero no puedo evitar la duda (soy escéptico por naturaleza; ante todo, de mí mismo): ¿sirve de algo? ¿No sería más útil, por ejemplo, tener un video-blog, donde vertiera mis sentimientos y me pudiera conectar a personas alrededor de todo el mundo? Una de mis pocas amigas me contó una vez que muchas noches ella se iba a dormir con los vídeos de algunos youtubers, que relatan su día a día, sus preocupaciones, temas que les interesan, es casi como un diario virtual y público que otras personas ven y escuchan para sentirse acompañadas. Así justamente mi amiga, que se sentía sola muchas noches y dormirse escuchándolos le hacía sentir acompañada, como si durmiera con alguien, me decía. No me es ajeno el sentimiento, a mí me ha pasado quizás con novelas, a veces con la radio. Pero, ¿qué puede hacer un blog como este, más que servirme de desahogo? Mis ganas de quejarme, quizás, son lo que me hace abrirlo al mundo. Supongo que sería grato que a alguien le afectara lo suficiente como para recibir un comentario o una respuesta... sí, sin duda lo sería. En realidad creo que no busco otra cosa que eso: lanzar una piedra en las aguas del mundo y ver que hay una respuesta, un movimiento, que algunas ondas se mueven, que la figura general cambia aunque sea una milésima. La soledad no es más que eso, la ausencia de reacción en el alrededor.

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