Soy un escritor de
la era Youtube. ¿Qué significa eso? Primero, que me tengo que
preocupar de cómo escribir todas esas palabras: youtube, facebook,
whatsapp. ¿Las escribo en mayúscula o en minúscula? ¿Las escribo
como se diría en español? ¿Uso eufemismos generales para hablar de
ellas: servidor de vídeos, red social internacional, servicio de
mensajería instantánea.
Además, todo lo que
escriba está inscrito en una sociedad en la que existen éstos y
otros mil modos de comunicarse al instante. Miles de personas pueden
escuchar lo que dices, ver lo que haces o leer lo que escribes en el
mismo momento en el que decides que están listos para ello. ¿Qué
sentido tiene, entonces, todo el proceso de escribir, en la
concepción tradicional en la que yo lo imagino? Tener una idea,
sentarse a desarrollarla, pensar cuál es la mejor forma de que
impacte al lector, trabajar en los personajes, corregir, borrar y
volver a escribir, dudar de tu valía, hacer el esfuerzo sobrehumano
de dejar a un lado la vergüenza y el sentido del decoro, decidirte a
intentar publicarlo, buscar el lugar más adecuado para ello, y
finalmente liberarlo y que deje de ser algo tuyo. Absurdo
procedimiento cuando hoy se puede uno explayar y enviar al mundo lo
que uno ha escrito, sin intermediación de nadie ni de nada más.
Escribir en un blog, como yo hago, al final es eso, eliminar
intermediarios del que escribe hasta el que lee. ¿Es mejor, o peor?
¿Se pierde algo? ¿Qué?
Me permito criticar
estas formas de comunicación porque yo me veo a mí mismo en el otro
bando, en el de los que escriben siguiendo todo un proceso ancestral
y casi religioso, un rito. Quizás esa es la diferencia, que sigo
creyendo en los ritos. Pero no puedo evitar la duda (soy escéptico
por naturaleza; ante todo, de mí mismo): ¿sirve de algo? ¿No sería
más útil, por ejemplo, tener un video-blog, donde vertiera mis
sentimientos y me pudiera conectar a personas alrededor de todo el
mundo? Una de mis pocas amigas me contó una vez que muchas noches
ella se iba a dormir con los vídeos de algunos youtubers, que
relatan su día a día, sus preocupaciones, temas que les interesan,
es casi como un diario virtual y público que otras personas ven y
escuchan para sentirse acompañadas. Así justamente mi amiga, que se
sentía sola muchas noches y dormirse escuchándolos le hacía sentir
acompañada, como si durmiera con alguien, me decía. No me es ajeno
el sentimiento, a mí me ha pasado quizás con novelas, a veces con
la radio. Pero, ¿qué puede hacer un blog como este, más que
servirme de desahogo? Mis ganas de quejarme, quizás, son lo que me
hace abrirlo al mundo. Supongo que sería grato que a alguien le
afectara lo suficiente como para recibir un comentario o una
respuesta... sí, sin duda lo sería. En realidad creo que no busco
otra cosa que eso: lanzar una piedra en las aguas del mundo y ver que
hay una respuesta, un movimiento, que algunas ondas se mueven, que la
figura general cambia aunque sea una milésima. La soledad no es más
que eso, la ausencia de reacción en el alrededor.
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