Hay otras que se le parecen: cantar se le parece, sobre todo cantar a grito pelao en la ducha, o cantar con fondo de jaranas. Cantar es una forma de sacar el aire del pecho, y de dirigirlo, y de alguna forma eso también da libertad, da ligereza, sacas cosas que pesan dentro. Y la libertad se parece a la ligereza, o la libertad necesita de la ligereza más bien. Lo bonito de cantar es que suele ser compartido, y eso no lo tiene correr. Quizás eso es justamente lo que le falta de libertad (¿cuál es la relación entre libertad y egoísmo?).
Otras también tienen momentos así. Ir en bici, bailar cuando na más te mueves y no tienes que pensar los movimientos, leer es lo más parecido a la libertad de la mente. Pero cuando corro es bastante holístico el asunto: tengo mucha libertad del cuerpo, me siento ligero, salto, grito, me siento fuerte y potente. Siento que todo lo puedo hacer. Es hermoso.
En realidad es todo un proceso. Empezar es lo más difícil, como en todo. Como que te tienes que desacostumbrar a los hábitos de tu cuerpo: andar a tal velocidad, no más porque se ve raro, no menos porque llegas tarde. Mover las extremidades de forma acompasada. Respirar a tal ritmo, porque si respiras más rápido o más fuerte te aceleras y sudas y eres un desmadre. Controlarte, en definitiva, controlar tu cuerpo para adaptarte al ritmo de la cotidianeidad. Pero cuando corro, es como si me subiera la potencia de la pila dos niveles, como si le subiera al volumen de mi metabolismo, y funcionara más rápido y mejor. Obviamente después se nota, estoy cansado, pero me recupero al día siguiente. Y, de alguna forma, es como si realmente en el tiempo en que corro estuviera funcionando a todo mi potencial. Creo que ésa es la fuente de la sensación de libertad: me libero de una especie de barrera corporal innata e incógnita. Y me muevo mucho más a gusto en el espacio, fluyo mejor. Hasta pienso mejor, se me ocurren mil ideas mientras corro. Las barreras del cuerpo son también barreras de la mente, estoy convencido (por eso, aprender nuevos movimientos nunca antes hechos, por ejemplo en danza o en yoga, es aprender nuevos pensamientos nunca antes pensados).
Y por supuesto es muy satisfactorio saberme rápido, saberme resistente, proponerme correr 10 kms, hacerlo, y ver que puedo sobrevivir, y hasta de forma más o menos notable, es muy gratificante. Me siento más fuerte de lo que me siento antes de correr. Supongo que es lo que siente la gente que se pone retos y los enfrenta y los supera, no como yo que los huyo. Bueno, éste no lo huyo, lo corro. Hoy me puedo sentir orgulloso de mí (no es algo que diga todos los días, pero la verdad es que es muy rico de decir).
Mover las extremidades de forma acompasada

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