De lo que hoy quiero hablar no es tanto de saber CUÁL es tu o mi vocación, sino más bien de QUÉ es la vocación, como concepto teórico. La verdad es que es un concepto que se me escapa, aunque ahora creo que ocupa un lugar emocional en mi vida importante. Solamente quiero plantear un par de preguntas sobre el tema.
Por ejemplo, qué diferencia hay entre hacer lo que se supone que es tu vocación y trabajar en cualquier otra cosa. O sea, ¿hay una diferencia cualitativa entre lo que sientes si haces una tarea bien hecha, completa, con energía y positivismo, pero que no es parte de tu vocación (sea lo que sea eso, como se ve el concepto es escurridizo); y lo que sientes si haces algo que forma parte de ella? ¿Realmente cambia tu nivel de satisfacción, o de plenitud, o de felicidad? Y si lo hace, ¿en qué medida, hasta qué punto, debido a qué razones? Es difícil pensar que los humanos estamos hechos para hacer una sola cosa en la vida. Yo, personalmente, diría como Tácito: "nada humano me es ajeno". Es un pensamiento bonito, y es real en mi caso, pero a veces puede ser un poco conflictivo porque le puedo ver la parte positiva a casi cualquier trabajo. Y eso, unido a lo difícil del cambio, podría ser que hiciera que dejara de buscar otras cosas que me llenan más por tener lo chiquito que me otorga lo que tengo en el presente. Curioso caso.
De todas formas, ¿de dónde viene la vocación? Un aspecto con el que no estoy de acuerdo es su unicidad. No creo que la relación entre el sujeto (si existe tal) y su vocación sea monogámica. Creo que es contextual en gran medida: según donde estés y las cosas que tengas alrededor, los problemas que veas, las situaciones que vivas, tu alma va a tender más hacia unas inquietudes u otras. Obviamente hay partes más permanentes, intereses que perduran a lo largo del tiempo, pero una gran parte es también condicional. Por eso creo que si todo el rato estás cambiando de contexto (como yo), es más difícil encontrarte, encontrar hacia dónde apunta tu alma. Nadie habla mucho de esto, y creo que es importante. Es importante para no mantenernos fijos en algo que quizás en algún momento sí fue nuestra vocación, pero después pasó a un plano menos central en nuestra vida.
Esto me lleva a preguntarme: ¿con qué amplitud se mide la vocación? ¿En términos abarcadores, generales, más bien abstractos, y globalizadores; o más bien en cosas concretas, cotidianas, diarias y bien delimitadas? Por ejemplo: ¿qué es más la vocación de alguien: trabajar como técnico de iluminación, o actor, o director de teatro; o el teatro en sí? Hay una diferencia: lo primero es concreto y delimitado, lo segundo es abarcador e infinito, no delimitable. Otro ejemplo: la vocación es la escritura, o la vocación es ser periodista, ser guionista, ser novelista, ser poeta, escribir guiones de series, escribir ciencia ficción, redactar discursos políticos... etc. Puede parecer ociosa la pregunta, pero creo que es importante: en el caso de que asumamos lo primero, la opción general, es más fácil darse cuenta quizás de lo que le interesa a uno, pero la vocación no fácilmente se traducirá en un trabajo. Y creo que hoy en día todos queremos conocer nuestra vocación para decidir o buscar un trabajo más acorde con nosotros. Desde esta perspectiva, la vocación queda como algo etéreo y personal, pero poco traducible a la práctica. Si tomamos la segunda opción, más reducida en su scope, resulta claro que es casi como elegir un trabajo ideal. Pero el inconveniente es que probablemente no sea nuestro único interés en la vida, y que de alguna forma se hace más contextual, en el sentido que decía antes. Y quizás nos encontremos con que los devenires de la vida o la sociedad o el mercado nos hacen cambiar de "vocación" cada año y medio... con lo cual terminaremos con crisis de personalidad.
No creo que sea una pregunta fácil de responder. Mi corazón me dice que la cosa va más por el sentido general: crear, ayudar a los demás, trabajar con números; cosas más abstractas. Pero también me interesa mucho esa conexión entre vocación y trabajo: cómo, aunque sepamos la primera, no sabemos seguro dónde la vamos a poder desarrollar. Aquí ya creo que hay que dejarse llevar por el mundo y el destino, y estar pendiente a las oportunidades que nos surjan, porque no vamos a tener todas las opciones desde el principio, supongo. El clásico "prueba y error" es un buen camino, creo.
E intentando definir esa otra parte fija... creo que la vocación está hecha del encuentro entre la personalidad y el mundo. Entre lo que tú eres y lo que quieres HACER en el mundo que te toca vivir. El concepto de hacer es muy importante para mí, porque creo que es ahí donde cristaliza el ser, donde se hace compartido y público, y por lo tanto, real. Todos somos, pero es el hacer el que nos permite salir de ese ser que es limitado, cerrado, interior, que sólo nosotros podemos contemplar y que por tanto queda muy reducido. En el hacer es donde los demás pueden realmente vernos, es donde los demás pueden vislumbrar ese ser que nunca se puede ver completo. Ejemplo muy claro, el del artista: en su cuadro o danza o representación, se puede ver una parte de la esencia del que lo crea o interpreta que sería imposible aprehender de otra fiorma. Por eso creo que el hacer es nuestra forma de mostrarnos al mundo, y a la vez mostrarnos es la única forma de que los demás nos vean, y por tanto de compartir la vida de una forma real, de que nos vean como somos, y vivir ese milagro que es la conexión con otros seres humanos.
En general creo que éstas son las aristas que más me cortan si pienso en la vocación. Por lo menos en este momento de mi vida. Pero para serme fiel, y ya que creo que todo es en parte contextual, estoy vastante convencido de que en algún momento cambiarán estas preguntas (por otras, claro. Siempre la pregunta, la respuesta, cuando llega, deja de ser importante).
lunes, 31 de marzo de 2014
Correr
Es, hasta ahora, la actividad que mayor sensación de libertad me aporta.
Hay otras que se le parecen: cantar se le parece, sobre todo cantar a grito pelao en la ducha, o cantar con fondo de jaranas. Cantar es una forma de sacar el aire del pecho, y de dirigirlo, y de alguna forma eso también da libertad, da ligereza, sacas cosas que pesan dentro. Y la libertad se parece a la ligereza, o la libertad necesita de la ligereza más bien. Lo bonito de cantar es que suele ser compartido, y eso no lo tiene correr. Quizás eso es justamente lo que le falta de libertad (¿cuál es la relación entre libertad y egoísmo?).
Otras también tienen momentos así. Ir en bici, bailar cuando na más te mueves y no tienes que pensar los movimientos, leer es lo más parecido a la libertad de la mente. Pero cuando corro es bastante holístico el asunto: tengo mucha libertad del cuerpo, me siento ligero, salto, grito, me siento fuerte y potente. Siento que todo lo puedo hacer. Es hermoso.
En realidad es todo un proceso. Empezar es lo más difícil, como en todo. Como que te tienes que desacostumbrar a los hábitos de tu cuerpo: andar a tal velocidad, no más porque se ve raro, no menos porque llegas tarde. Mover las extremidades de forma acompasada. Respirar a tal ritmo, porque si respiras más rápido o más fuerte te aceleras y sudas y eres un desmadre. Controlarte, en definitiva, controlar tu cuerpo para adaptarte al ritmo de la cotidianeidad. Pero cuando corro, es como si me subiera la potencia de la pila dos niveles, como si le subiera al volumen de mi metabolismo, y funcionara más rápido y mejor. Obviamente después se nota, estoy cansado, pero me recupero al día siguiente. Y, de alguna forma, es como si realmente en el tiempo en que corro estuviera funcionando a todo mi potencial. Creo que ésa es la fuente de la sensación de libertad: me libero de una especie de barrera corporal innata e incógnita. Y me muevo mucho más a gusto en el espacio, fluyo mejor. Hasta pienso mejor, se me ocurren mil ideas mientras corro. Las barreras del cuerpo son también barreras de la mente, estoy convencido (por eso, aprender nuevos movimientos nunca antes hechos, por ejemplo en danza o en yoga, es aprender nuevos pensamientos nunca antes pensados).
Y por supuesto es muy satisfactorio saberme rápido, saberme resistente, proponerme correr 10 kms, hacerlo, y ver que puedo sobrevivir, y hasta de forma más o menos notable, es muy gratificante. Me siento más fuerte de lo que me siento antes de correr. Supongo que es lo que siente la gente que se pone retos y los enfrenta y los supera, no como yo que los huyo. Bueno, éste no lo huyo, lo corro. Hoy me puedo sentir orgulloso de mí (no es algo que diga todos los días, pero la verdad es que es muy rico de decir).
Hay otras que se le parecen: cantar se le parece, sobre todo cantar a grito pelao en la ducha, o cantar con fondo de jaranas. Cantar es una forma de sacar el aire del pecho, y de dirigirlo, y de alguna forma eso también da libertad, da ligereza, sacas cosas que pesan dentro. Y la libertad se parece a la ligereza, o la libertad necesita de la ligereza más bien. Lo bonito de cantar es que suele ser compartido, y eso no lo tiene correr. Quizás eso es justamente lo que le falta de libertad (¿cuál es la relación entre libertad y egoísmo?).
Otras también tienen momentos así. Ir en bici, bailar cuando na más te mueves y no tienes que pensar los movimientos, leer es lo más parecido a la libertad de la mente. Pero cuando corro es bastante holístico el asunto: tengo mucha libertad del cuerpo, me siento ligero, salto, grito, me siento fuerte y potente. Siento que todo lo puedo hacer. Es hermoso.
En realidad es todo un proceso. Empezar es lo más difícil, como en todo. Como que te tienes que desacostumbrar a los hábitos de tu cuerpo: andar a tal velocidad, no más porque se ve raro, no menos porque llegas tarde. Mover las extremidades de forma acompasada. Respirar a tal ritmo, porque si respiras más rápido o más fuerte te aceleras y sudas y eres un desmadre. Controlarte, en definitiva, controlar tu cuerpo para adaptarte al ritmo de la cotidianeidad. Pero cuando corro, es como si me subiera la potencia de la pila dos niveles, como si le subiera al volumen de mi metabolismo, y funcionara más rápido y mejor. Obviamente después se nota, estoy cansado, pero me recupero al día siguiente. Y, de alguna forma, es como si realmente en el tiempo en que corro estuviera funcionando a todo mi potencial. Creo que ésa es la fuente de la sensación de libertad: me libero de una especie de barrera corporal innata e incógnita. Y me muevo mucho más a gusto en el espacio, fluyo mejor. Hasta pienso mejor, se me ocurren mil ideas mientras corro. Las barreras del cuerpo son también barreras de la mente, estoy convencido (por eso, aprender nuevos movimientos nunca antes hechos, por ejemplo en danza o en yoga, es aprender nuevos pensamientos nunca antes pensados).
Y por supuesto es muy satisfactorio saberme rápido, saberme resistente, proponerme correr 10 kms, hacerlo, y ver que puedo sobrevivir, y hasta de forma más o menos notable, es muy gratificante. Me siento más fuerte de lo que me siento antes de correr. Supongo que es lo que siente la gente que se pone retos y los enfrenta y los supera, no como yo que los huyo. Bueno, éste no lo huyo, lo corro. Hoy me puedo sentir orgulloso de mí (no es algo que diga todos los días, pero la verdad es que es muy rico de decir).
Mover las extremidades de forma acompasada
jueves, 27 de marzo de 2014
Cuatismo
Hay algo mal en mi identificación de la pareja como conectora o atraedora de intereses que quiero tener en mi vida. Por ejemplo, puede ser que me conecten con el baile, con el ser económica y ecológicamente responsable, el escuchar al cuerpo y aprender sobre él, etc. O puede ser que me conecten con la música, la poesía, el canto, el rockstareo, la intensidad, el ser centro de atención... Todos ellos son elementos importantes en mi vida, o que quiero que lo sean, y no pueden depender de mis ligues, son demasiado fundamentales. Los ligues se van, pero esas cosas no pueden ir y venir así, son consustanciales a mi vida y si también se van me quedo vacío y sin definición. Es horrible. Es como empezar el mundo desde cero tras cada ruptura.
Quizás el problema es que no conozco otras formas de relacionarme. No me las creo, no creo que el "cuatismo" sea sincero, y por tanto me da desconfianza. O quizá no he encontrado quién lo vea igual que yo y con quien por tanto me pueda conectar en un nivel real de confianza. Para mí, que un día estés disponible y otro no, no es una relación real. Que te cuenten algo importante y no lo tomes en consideración y se te olvide no es que una persona sea importante para ti. Y es importante ser importante, aunque sea como amigos. Pero imagino que también yo, algo haré mal, en algo fallaré en el proceso. Tendré que trabajar en eso.
Quizás el problema es que no conozco otras formas de relacionarme. No me las creo, no creo que el "cuatismo" sea sincero, y por tanto me da desconfianza. O quizá no he encontrado quién lo vea igual que yo y con quien por tanto me pueda conectar en un nivel real de confianza. Para mí, que un día estés disponible y otro no, no es una relación real. Que te cuenten algo importante y no lo tomes en consideración y se te olvide no es que una persona sea importante para ti. Y es importante ser importante, aunque sea como amigos. Pero imagino que también yo, algo haré mal, en algo fallaré en el proceso. Tendré que trabajar en eso.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Soledades de Montoro
De nuevo yo aquí, con esta soledad absurda, absurda porque es buscada pero no querida. ¿Qué me aporta estar solo, por qué lo busco desesperadamente? Supongo que me sirve para no darme encontronazos contra la realidad. El poder vivir en mi burbuja de que algún día podré compartir la música con alguien (¿cómo, si lo que hago es quedarme solo?), darle a leer algo que escribo a alguien (¿cómo, si lo que hago es quedarme solo?), encontrarme con unos ojos que me miran al despertarme (¿cómo, si eso es lo más opuesto a la soledad?).
Se supone que así desarrollo más mi intelectualidad y mi emocionalidad, que me encuentro más conmigo mismo, que SOY más yo mismo. Mm, puede que eso tuviera sentido en algún momento, cuando era cierto que relacionarme con los demás era ser alguien más que no era yo. Pero no ahora, no ahora que lo que más anhelo es eso, ser yo con los demás, cuando creo que ya lo puedo hacer. Encontrarme con los otros y ver qué sale de ahí. Es lo que más me mueve ahora. No ver pelis, no leer cosas sólo para mí, no ver series, etc etc, sino encontrarme con otros seres que vivan en este mundo y lo vivan a su manera y ME QUIERAN VER A MÍ VIVIRLO A LA MÍA. ¿Por qué a la gente no le interesa verme vivir, qué diferencia tengo yo de todos los demás? Sólo quiero que vivamos juntos, carajo. En fin, es lo que busco: brace yourselves, posibles almas gemelas del mundo: voy a buscaros, voy a encontraros y voy a haceros vivir conmigo, para que tenga sentido estar aquí, para que no se cierre el círculo en mí, y la línea se extienda y se expanda hacia el horizonte, no regrese sobre sus pasos. No tengo ni puta idea de cómo lo voy a hacer, pero lo voy a hacer. Voy a vivir con vosotros, voy a vivir acompañado, pero no lo voy a hacer a vuestra manera, sino a la mía. Aunque parezca una obviedad, es toda una revelación para mí, es una declaración de intenciones. Fíjense el grado de traición a mí mismo al que había llegado, ja.
Puede que la cague, puede que al fin y al cabo sea egoísta (sé que lo soy), puede que no sea perfecto (por supuesto no lo soy), puede que no sea mejor que cualquier otro, pero he de tener un lugar aquí, y lo voy a encontrar. He de tener a gente a la que no le sea indiferente, gente que quiera estar ahí conmigo y con la que yo quiera estar. Han de existir esos seres evasivos y un poco suicidas, estoy convencido.
Y ya, si no me quieren, no me busquen, pero no intenten ponerme un papel que no soy yo y que nunca fui. No me lo compro. Podré ser muchas cosas, pero no soy eso que me dicen, no soy un imposible en la convivencia. Es más común que los demás sean imposibles conmigo, de hecho.
Y si no hay nadie más, me quedaré conmigo y mi garganta atorada de palabras y mi lucha contra el miedo de prender fuego al mundo si la destapo.
Se supone que así desarrollo más mi intelectualidad y mi emocionalidad, que me encuentro más conmigo mismo, que SOY más yo mismo. Mm, puede que eso tuviera sentido en algún momento, cuando era cierto que relacionarme con los demás era ser alguien más que no era yo. Pero no ahora, no ahora que lo que más anhelo es eso, ser yo con los demás, cuando creo que ya lo puedo hacer. Encontrarme con los otros y ver qué sale de ahí. Es lo que más me mueve ahora. No ver pelis, no leer cosas sólo para mí, no ver series, etc etc, sino encontrarme con otros seres que vivan en este mundo y lo vivan a su manera y ME QUIERAN VER A MÍ VIVIRLO A LA MÍA. ¿Por qué a la gente no le interesa verme vivir, qué diferencia tengo yo de todos los demás? Sólo quiero que vivamos juntos, carajo. En fin, es lo que busco: brace yourselves, posibles almas gemelas del mundo: voy a buscaros, voy a encontraros y voy a haceros vivir conmigo, para que tenga sentido estar aquí, para que no se cierre el círculo en mí, y la línea se extienda y se expanda hacia el horizonte, no regrese sobre sus pasos. No tengo ni puta idea de cómo lo voy a hacer, pero lo voy a hacer. Voy a vivir con vosotros, voy a vivir acompañado, pero no lo voy a hacer a vuestra manera, sino a la mía. Aunque parezca una obviedad, es toda una revelación para mí, es una declaración de intenciones. Fíjense el grado de traición a mí mismo al que había llegado, ja.
Puede que la cague, puede que al fin y al cabo sea egoísta (sé que lo soy), puede que no sea perfecto (por supuesto no lo soy), puede que no sea mejor que cualquier otro, pero he de tener un lugar aquí, y lo voy a encontrar. He de tener a gente a la que no le sea indiferente, gente que quiera estar ahí conmigo y con la que yo quiera estar. Han de existir esos seres evasivos y un poco suicidas, estoy convencido.
Y ya, si no me quieren, no me busquen, pero no intenten ponerme un papel que no soy yo y que nunca fui. No me lo compro. Podré ser muchas cosas, pero no soy eso que me dicen, no soy un imposible en la convivencia. Es más común que los demás sean imposibles conmigo, de hecho.
Y si no hay nadie más, me quedaré conmigo y mi garganta atorada de palabras y mi lucha contra el miedo de prender fuego al mundo si la destapo.
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