"Hola, cuánto tiempo", saluda al silencio el hombre ignorante de su soledad.
Hay historias que representan especialmente el mundo moral de los hombres. Todas lo hacen al final, más o menos acertadamente, abarcando parcelas más o menos amplias de la "humanidad" de las personas. Pero éstas a las que me refiero son las que las lees y dices "es verdad, es que somos así". Y por eso se usan una y otra vez para enseñar a los niños cómo funciona el mundo de los hombres, y c´mo debemos actuar en él. Leyéndolas ahora, me he sentido otra vez como cuando niño, que imaginaba para el mundo adulto, fuera de mi nido, un orden que cada vez me doy más cuenta de que no tiene. Pero ahora las leo y me fascina la fuerza que tienen, el poder con el que transmiten una enseñanza concreta que se te fija. Son literatura de la buena, de la inmortal, por eso las seguimos usando dos mil años después de escritas. Y ahora que soy capaz de analizarlas, me asombra su valor didáctico y me doy cuanta de que pueden ser instrumento para usarlas, si alguna vez tengo alumnos a quien educar.
Todavía no he acabado pero voy señalando las que más me gustan. Algunas son:
EL PERRO Y EL PEDAZO DE CARNE
Un perro, que llevaba un pedazo de carne en la boca, pasaba por un río, y viendo en el agua reflejada la sombra de la carne que llevaba, le pareció aquella mayor que la que tenía; abrió la boca para tomarla, y se le cayó el pedazo de la carne, se lo llevó el río, y quedó sin el uno y sin el otro.
Esta fábula demuestra que casi siempre pierde el codicioso lo que tiene en su poder, queriendo tomar lo ajeno.
EL GRAJO SOBERBIO Y LOS PAVOS REALES
Un grajo vanidoso recogió las plumas que se le había caído a un pavo real, se engalanó con ellas, y desdeñando luego a los otros grajos, se entrometió en la hermosa manada de los pavos reales, los cuales conociendo que no era de su especie, le arrancaron las plumas hurtadas y le echaron de ellos a picotazos. El grajo, viéndose tan mal tratado, medio muerto y lleno de vergüenza, se aproximó a los suyos, los que también despreciándole lo arrojaron de sí. Entonces uno de los grajos, a quienes había menospreciado antes, le dijo: Si te hubieras contentado con vivir entre nosotros, y querido pasar con lo que te dio la naturaleza, no hubieras padecido aquella afrenta, ni ahora tendrías que sentir esta repulsa.
Consideren esta fábulas los que no contentos de su estado y dones de la naturaleza se cubren de adornos artificiales, que muchas veces causan su vergüenza e infamia.
EL LEÓN Y EL PASTOR
Yendo un león por una montaña erró el camino, y pasando por un lugar lleno de zarzas, se le hincó una espina en la mano, de tal manera que no podía andar del sumo dolor que le causaba. Yendo así encontró un pastor, y llegándose a él, comenzó a menear la cola, teniendo la mano alzada. El pastor, que lo vio venir, turbado por su presencia, comenzó a darle del ganado para que comiese, mas el león no deseaba comer, sino que le sacara la espina, por lo cual puso la mano en la rodillas del pastor, que viendo la hinchazón de la mano y la espina clavada, entendió lo que quería el león, y con una lezna aguda le abrió poco a poco la herida y le sacó la espina. Sintiéndose sano el león, lamió la mano del pastor, sentándose a su lado, y poco después, ya buena la mano, se fue. Pasados algunos años cayó el león en un lazo, y fue puesto en el lugar de las fieras del coliseo. El pastor cometió un delito y fue preso, y sentenciado a las bestias. Poniéndole en el anfiteatro le echaron casualmente aquel mismo león, que salió para arrojarse sobre él con gran furia, pero al llegar al pastor, lo reconoció y se sentó a su lado, defendiéndolo de las demás fieras. Todos se llenaron de admiración viendo cosa tan extraordinaria, y sabida del pastor la verdad del hecho, se les dio la libertad a entrambos.
Esta fábula amonesta que ninguno sea ingrato al beneficio que recibe, antes bien se muestre siempre agradecido y lo pague cuando se le ofreciere ocasión (y que nunca deje de hacerse un bien posible, ya que incluso éste puede ser devuelto)
EL VIEJO Y SUS HIJOS.
Un labrador anciano tenía varios hijos jóvenes que se llevaban mal entre sí, sin que fueran bastante los consejos de sus padres para juntarlos y que se arreglaran entre ellos. Un dia les congregó a todos y mandó traer una porción de varas, y haciéndolas un haz, les pregunto cuál de ellos se atrevía a romperlo. Uno tras otro todos se esforzaron para lograrlo, pero ninguno pudo conseguirlo. Entonces el padre desató el haz y tomando las varas una a una les mostró cuán fácilmentese partían, y en seguida les dijo: "De esta manera, hijos míos, si estáis todos unidos nadie podrá venceros; pero si estáis divididos y enemistados, el primero que quiera haceros mal os perderá"
Enseña esta fábula que la unión hace fuertes a los débiles y que la división hace débiles a los fuertes.
Pues mayormente dejan un sentimiento negativo, las fábulas de Esopo, como de que hay que estar siempre batallando y escoger diferentes estrategias para no sucumbir. Hay algunas que enseñan que es beneficioso hacer el bien, pero la mayoría son para protegerse del mal. De todas formas, en muchas se apela a una justicia social (negativa la de los grajos, positiva la del león, pero justicia al fin y al cabo) que no existe en la realidad, pues la mayoría de las acciones individuales quedan desconocías e impunes.
representatividad, un modelo y sobre todo una herramienta, que se puede usar para enseñar todo tipo de ideas, buenas y malas (como diría un amigo).
jueves, 18 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
La audiencia
La invisible arma decisoria de lo que triunfa o no en nuestro mundo. Decisoria, porque a ella se subordinan todas las voluntades de poder que vienen desde arriba, decisoria porque se toma en representación de la totalidad, y se le da el valor de la totalidad. Invisible, porque nadie sabe realmente de donde sale, invisible, porque podría no existir y seguir legitimando las decisiones de tantos acerca de lo que gana o lo que pierde, lo que se queda y lo que se va. En realidad es un arma poderosísima, debería ser la principal arma que tuviera el pueblo para afectar a la omnipotencia de los poderosos, porque al final, lo que a ellos le interesa es que los apoyemos, y saber si lo que hacen o lo que producen tienen buena o mala audiencia es la única forma que tienen de saber si pueden afectarnos, influirnos, o en cambio les ignoramos. Y les interesa saber si disponen de ese poder, del poder de influirnos a través de las cosas que nos gustan. Pero hasta eso es una falacia. Realmente, la audiencia no representa lo que le gusta al pueblo. Las audiencias televisivas, por ejemplo, se realizan sobre 4.500 personas en España, de 45 millones que somos censados. Es decir, el 0,01%. Las audiencias que salen en la tele, en las revistas, en los periódicos serios y nacionales, con el certificado de ser información aprobada a nivel nacional, son realizadas en la práctica sobre el 0,01% de la población española. Lo cual es imposible que represente a un país, es como si en las elecciones de un país de 100.000 personas (más de las que tiene cualquier país europeo, por ejemplo) votaran solo diez, y el partido elegido pòr éstas diez gobernara sobre ellas y sobre las otras 99.990 personas que nunca votaron, y a las que nunca se les preguntó. Lo cual no es muy democrático, realmente. Así que bueno, si la cosa es así pues hay que asumirla, si en televisión se usa la audiencia como pelele que realmente no revela nada, que se use, pero que no nos hagan creer que representa el pensamiento o los gustos de toda España, porque obviamente no se le puede preguntar a todo el mundo pero un porcentaje de 0,01 ni es representativo ni es lógico.
Además, lo realmente preocupante bajo mi punto de vista es que estos datos de audiencia se usen como excusa para mantener unos programas basura y una televisión indecente, con el argumento de "es que es lo que pide la audiencia". Negativo, la audiencia no pide nada porque no existe como tal y cualquier estudio que se haga basándose en ella no tiene validez, por lo que he dicho antes. Así que la conclusión es que los programa basura no se mantienen porque los pida la gente, se mantienen porque es lo único que se ofrece a la gente, porque hace bastante tiempo que es para lo que mayormente se usa la tele y la gente no concibe que ésta pueda servir para otra cosa. Eso crea un efecto boomerang que hace que lo que la gente espere de la televisión sea justo eso, basura, y cuando la enciende claro que quieren ver eso, pero porque no conciben otra cosa, porque no hay otra cosa ni esperan que la haya, ni la habrá si no la pedimos y nos creemos que pueda haberla. La televisión como medio es útil, yo no la uso mucho pero soy consciente de su poder, llega a millones de personas y podría ser un medio de culturización poderosísimo, y no solo eso, también de divertimento, de innovación, incluso artístico... Lo que pasa es que eso es mucho más costoso, mucho más arriesgado y sobre todo, podría suponer una gran pérdida de "clientes potenciales" para todas las empresas que invierten en ella, es decir, las que compran publicidad. Mi conclusión: que la tv hoy no es más que una fábrica (de tantas) de "clientes potenciales", y que la audiencia es el recurso o la mentira que desde arriba se utiliza para legitimar un espacio cada vez más insulso y monótono, una forma de "matar el tiempo" (horrible expresión) entre bloques de anuncios sin perder espectadores, a costa de bajar poco a poco su nivel de exigencia intelectual , sin que se note, y lo que es peor, haciendo que ellos mismos se sientan responsables de ello, acusándolos de que "se sigue emitiendo esta programación porque es la que al público le gusta". Es cierto que no todo el público es intelectual y quiere algo más interesante, más trabajado e innovador, con más contenido. También es cierto que no todo el público es gilipollas.
Dejo un vídeo en el que se explica un poco más todo esto.
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